
Los métodos de Merlí no son como los del resto de profesores. Su misión es impartir conocimientos y que sus alumnos entiendan las principales líneas de pensamiento de la filosofía, aunque haya que romper con lo establecido y tener un trato con los alumnos más cercano. Francesc Orella no puede vender mejor este vividor que siente los principios de las clases que imparte y que luego demuestra muchas incoherencias en su vida privada: es un referente para sus discípulos, a los que llama peripatéticos, pero es incapaz de generar ningún vínculo afectivo con su hijo Bruno que ahora también es su alumno, y predice un respeto que brilla por su ausencia en su relación con las mujeres con las que flirtea.
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